Una imagen vale más que mil palabras... y así es como está planteado este blog. Me comunico mediante publicaciones visuales intermitentes (muy intermitentes... lo se).
Pero esta vez escribo. Tendría mil imágenes para mostrar ahora, para describir este momento... pero no sabría cual elegir. Por eso decido explicarlo.
A través de los cristales veo el frío. La nieve baila al son del viento que la empuja hacia arriba, hacia delante y finalmente la deja caer. En el suelo millones de copos amontonados la esperan para fundirse con ella. Una nube blanca, enorme, lo cubre todo. La inmensidad de la montaña desaparece en su interior. No se ve el bosque de hayas, ni el comienzo de la vieja carretera cortada... solo blanco.
Dentro hace calor. Los radiadores, cubiertos de abrigos, guantes, gorros, bufandas y algunos calcetines, cumplen su función. Huellas tangibles de la batalla, hileras de botas mojadas, y algun pedazo de nieve aun sin derretir en el suelo de la habitación. El silencio después de las carreras, las voces, los juegos...la calma y la montaña ausente en el blanco nublar.
Decido bajar a pintar. Solo el olor a pintura y el sonido de la brocha contra la pared me sacará de esta ensoñación.
Dulce otoño-invierno :)
ResponderSuprimirRealmente envidio el paisaje y la situación que estabas viviendo.
ResponderSuprimirMe gusta la atmósfera que describes.
ResponderSuprimirBeso!
realmente es genial y está muy bien que de vez en cuando escribas cosas como éstas =)
ResponderSuprimirMe ha encantado
Gracias :)
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